Wednesday, July 15, 2015

¡Estoy vuelta un 8!

Luego de haber descubierto que mi eneatipo es el número 8, al igual que algunos dictadores y personajes históricos malvados debo decir que no me encontraba muy emocionada con el tema, sobre todo al ver que muchas de las características de este eneatipo se podrían clasificar en un “de lo peorcito” (con el fin de ilustrar un poco más nombraré algunas como: dominación, rebeldía, autonomía, intimidación, individualismo, agresividad, egocentrismo) en resumen todo una joya; debo aceptar que viví por un corto tiempo en el país del 7, un mundo feliz lleno de positivismo, generosidad, aventuras y demás, obviamente no me sentía cómoda identificándome con algunas ternuritas como Al Capone, Joseph Stalin, Rasputín o el últimamente tan popular Donald Trump. Pero no todo es lamento y tristezas, no para un 8, este ejercicio me deja algunos aprendizajes.

El primero de ellos es que por más que queramos encasillar o clasificar a las personas según su forma de ser, personalidad, etc., siempre nos sorprenderán en ocasiones específicas porque actuarán de forma muy diferente a lo que normalmente lo hacen (aquí esta el 10% de nuestras actuaciones), a veces nos sorprendemos incluso nosotros mismos en como nos desempeñamos, ayer lo pude notar en mi forma de actuar durante una negociación, un ambiente amable y una gran sonrisa pueden ser más beneficiosas y provechosas, sorprendentemente no fue una estrategia, pero resultó en generación de valor para la negociación.

Segundo aprendizaje, “la mona aunque se vista de seda, mona se queda”, pues nada más cierto que eso, este ejercicio me permitió entender porque la gente actúa como actúa (y aquí el 90% faltante), existen aspectos inherentes a cada uno de nosotros que por más que queramos evitarlos, mejorarlos o trabajarlos, saldrán a flote y regirán los estilos y maneras de tomar decisiones, actuar, pensar, y demás actividades humanas; incluso por más que tratemos de ocultar esos aspectos a todos aquellos con los que interactuamos, estos siguen ahí, por ejemplo si soy un tiburón para negociar y pretendo actuar como un búho, resultaré en un búho con una gran aleta en la espalda.

Tercer y último aprendizaje, no hay nada más complejo que la naturaleza humana y a la vez no hay seres más predecibles que los seres humanos así no lo queramos admitir, pese a que nuestro sexto sentido o “sentido arácnido” nos diga como puede ser una persona, sólo lo sabremos cuando interactuemos con ella, por ejemplo, en ocasiones me hago una idea de la persona con quien voy a desarrollar una negociación sólo por la forma como se expresa o como se comporta, pero al momento de interactuar resulta totalmente diferente, en ocasiones me sorprendo.

En conclusión puedo decir que eso es lo bonito de nosotros como hombres, parecemos predecibles, pero en realidad no lo somos, podemos ser 7 y 8 al mismo tiempo, personalmente espero ¡no estar vuelta un 8!.

1 comment:

Unknown said...

Hola Natalia:

Eres una gran escritora y tus reflexiones son profundas y sinceras. Vas a lo profundo de tu ser, no das rodeos, pero lo alternas con un humor maravilloso. Todo eso muestra lo que tu dices, pues seguimos siendo seres complejos con muchos matices, aunque caigamos en comportamientos muy predecibles por nuestros egos.

No te enfoques solo en los aspectos negativos de tu carácter, también tiene comportamientos muy especiales, su firmeza, su habilidad para dirigir y aglutinar los esfuerzos de otros. Vale la pena fortalecer tus fortalezas (perdón la redundancia) y no enfocarte en tus puntos flacos o defectos.

Te deseo muchos éxitos y que sigas profundizando en tus habilidades como negociadora.

Cordial saludo,

Marco Antonio

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