Thursday, June 4, 2015

“LO QUE PASA EN EL 702, SE QUEDA EN EL 702”

Quiero comenzar esta entrada aclarando que mis primeras reflexiones sobre los videos (caso Snapple) son confusas me causa algo de incertidumbre ver la forma como nos comportamos, al parecer tenemos algunos momentos de lucidez en donde aplicamos a cabalidad todos los conocimientos, técnicas y conceptos aprendidos hasta este punto en el programa y otros de desacierto en los que parecemos omitir todo lo estudiado, desconociendo como expresarnos o cómo dirigirnos a los demás, sin embargo y como lo demostramos en el caso de la constructora, creo que vamos por el buen camino y espero que “Lo que pase en el 702, NO se quede solo en el 702”.

Para el primer caso, quiero decir que no es más que un reflejo de la realidad, en las organizaciones e instituciones en las que trabajamos, todos en algún momento hemos atravesado por esa situación, un aburrido y tedioso comité de presupuesto o de planeación, de esos en los cuales nos toca defender nuestra posición a capa y espada o justificar el por qué si o no de una petición; en mi caso personal tenemos algo llamado “comité de estructuras” al que por cariño le decimos “comité destructivo” y no es más que una planta de beneficio animal (por no hacer uso de otra palabra más fuerte). Lo interesante de estos escenarios es que nos enseña lo valioso que son las herramientas aprendidas en el curso y que ahora parecen obvias pero que en realidad no lo son, como tener claros asuntos a debatir a fin de priorizarlos, definir un objetivo grupal, nombrar un moderador, tomar decisiones en consenso o la más básica de todas, definir las reglas del juego previamente, principios que damos por hechos y que al igual que “el sentido común, resulta en ocasiones ser el menos común de los sentidos”, un obvio no tan obvio.

El segundo caso por su parte, resultó ser casi que el perfecto ejemplo de una negociación, la cordialidad primó, las reglas estuvieron claras desde el principio lo que permitió un armonioso desarrollo de la misma, las partes fueron muy honestas en materia de intereses lo que desencadenó en un “agrandamiento del pastel”; pero no quiero ser la mala del paseo (aunque mi personalidad me permita disfrutar en ocasiones de hacer las veces de abogado del diablo), pero el gran porcentaje de negociaciones en las que nos involucremos a lo largo de nuestra vida no se desarrollarán ni resultarán de esa forma (construida con tijeras de zig-zag y colbón de escarcha, con un gran arcoíris y muchos unicornios), me atrevería a decir que el 80 de este Pareto serán como la primera, una negociación al igual que la naturaleza humana, compleja. Pero es esa complejidad la que nos vuelve no sólo mejores negociadores sino también mejores personas, eso es lo lindo de esta especialización que es aplicable a la vida en general no sólo al trabajo, esos principios son básicos para lograr casi cualquier objetivo, el conceso, el respeto, el definir las reglas del juego, el preparar una agenda, el priorizar asuntos, etc., espero entonces que lo que pase en el 702, NO se quede sólo en el 702, se quede en nosotros mismos.

2 comments:

Unknown said...

Hola Natalia:

Al igual que en tu reflexión anterior haces un muy buen recuento de lo sucedido a nivel panorámico en la negociación y sacas unas conclusiones interesantes. Ahora le toca el turno a Fulana de observar a Natalia durante esas negociaciones y expresar cómo se sintió, qué frustraciones tuvo o recordó, qué aciertos tuvo o revivió, qué experiencias pasadas y habilidades naturales puso en práctica, en que se sintió maniatada, segura, conforme, etc, etc. Es un auto análisis de cómo estuviste tu en esa experiencia y contrastarlo con tus nuevos aprendizajes y ver que espacio les haces a esos buenos aprendizajes vividos.

Creo que pude mostrarte con esa comparación lo que yo espero a nivel de sus reflexiones en estos blogs. Vamos aprendiendo todos.

Cordialmente,

Marco Antonio Azuero

MBA Marcela Cortés Urrea said...

Hola Natalia:

Revisando el video en tu comunicación no verbal te vi muy tranquila, no te exaltaste, ni interrumpiste. Solo tuviste un momento en el cual hiciste un gesto con tu cara de "como no van a entender lo que les digo" cuando no le creyeron a tus cifras.

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